
CHIQUINQUIRÁ. Con una profunda reflexión sobre la conversión familiar y el cuidado de la niñez, la Basílica de Nuestra Señora del Rosario de Chiquinquirá acogió el octavo día de su novenario litúrgico este 2 de octubre. Las festividades marianas entran en su recta final, consolidando un camino de preparación espiritual que culminará el próximo 3 de octubre de cara a la gran Solemnidad de Nuestra Señora del Rosario.
La sagrada eucaristía de esta noche, en la que la Iglesia universal hizo memoria de los Santos Ángeles Custodios, fue presidida por el Padre César Beltrán, párroco de la Parroquia del Espíritu Santo de la ciudad. La celebración revistió una alta carga emotiva para el presbítero, quien recordó ante la asamblea que el próximo 27 de noviembre cumplirá 33 años de haber recibido su ordenación sacerdotal en el altar mayor de este mismo santuario mariano.
Los enemigos del alma, las obras de misericordia y la verdadera conversión
Tomando como base las lecturas del día (Éxodo 23, 20-23 y San Mateo 18, 1-5.10), el Padre Beltrán inició su homilía explicando la misión activa del Ángel de la Guarda como protector en el camino de la vida. Advirtió que en la actualidad los creyentes enfrentan tres enemigos históricos: el demonio, el mundo y las pasiones desorganizadas, los cuales encuentran hoy aliados directos en el mal uso del internet y en los malos consejos sociales que atentan contra el matrimonio y la familia. Para contrarrestar estos ataques, exhortó a los fieles a refugiarse en el Salmo 90 para pedir protección divina, y en el Salmo 50 para realizar una buena confesión.
Al profundizar en el pasaje evangélico, donde Jesús sitúa a un niño en medio de sus discípulos para frenar sus rivalidades, el párroco definió la conversión como un cambio práctico de comportamiento. “Hagámosle el cielo al otro y no el infierno; hagámosle el cielo al esposo, a la esposa, al hermano”, enfatizó, invitando a que los años de vida se traduzcan en más obras de misericordia y mayor cercanía a Dios. En este sentido, criticó con humor y realismo pastoral la imprudencia que a veces se comete al visitar a los enfermos o asistir a las exequias en lugar de llevar consuelo. Asimismo, advirtió sobre el peligro de caer en el chisme —“adelantar la cartilla”— cuando se encuentran los amigos, en lugar de unirse en la oración.
El poder del Santo Rosario y la defensa de la niñez
En el momento central de su predicación, el Padre César compartió un impactante testimonio personal sobre cómo el Santo Rosario salvó su vida y su vocación. Relató que al culminar su bachillerato fue víctima de una fuerte práctica de brujería que le impedía comer y dormir. Ante el sufrimiento familiar, se refugió en el hogar de una tía que oraba diariamente el Rosario en la madrugada y en la noche; en menos de ocho días, el sacerdote quedó completamente sano. “El demonio le tiene miedo al que reza el Santo Rosario”, testificó, instando a la feligresía a desgranar las 50 rosas a la Virgen de manera pausada, despierta, con fe y devoción.
Para cerrar la homilía, el presbítero hizo un enérgico llamado a proteger la inocencia y la dignidad de los niños frente a la descomposición del mundo actual. Criticó las corrientes modernas que prefieren sustituir la paternidad por la crianza de mascotas y exhortó a alimentar y cuidar bien a los hijos desde el hogar. Finalizó elevando una sentida oración por las parroquias, la diócesis y especialmente por todos los niños que son víctimas de maltrato y abandono en la sociedad actual.
Agradecimientos y preparación para el cierre del novenario
Al finalizar la santa misa, el Padre Prior Juan Ubaldo López Salamanca, O.P., manifestó su sincero agradecimiento al Padre César Beltrán y a los numerosos fieles de la Parroquia del Espíritu Santo por su devota asistencia y acompañamiento en este octavo día de novena.
El Padre Prior extendió una invitación especial a toda la ciudadanía para asistir al solemne Salterio Mariano, magno evento devocional que tendrá lugar este sábado inmediatamente después de la eucaristía de las 6:30 de la noche. De igual forma, convocó a los peregrinos y habitantes a participar activamente en el noveno y último día de la novena, cerrando así el ciclo de preparación eclesial.
Se recuerda que Chiquinquirá se alista para vivir la gran Fiesta Principal en honor a Nuestra Señora del Rosario el primer domingo de octubre. La jornada solemne iniciará en las horas de la mañana con la gran procesión tradicional desde la Parroquia de la Renovación custodiando el Lienzo Peregrino. El recorrido culminará en la Basílica para la Eucaristía Mayor de las 11:00 a.m., la cual será presidida solemnemente por Monseñor Ramón Alberto Rolón Güepsa, obispo de la Diócesis de Chiquinquirá. En este espacio sagrado, el jerarca bendecirá las romerías de cada comunidad parroquial y los altares familiares que engalanarán el santuario en honor a Nuestra Señora Del Rosario.


