NOVENO Y ÚLTIMO DÍA DE LA NOVENA A NUESTRA SEÑORA DEL ROSARIO:«EL AMOR DE MARÍA NOS LEVANTA DE LA OSCURIDAD Y DEL MIEDO»

CHIQUINQUIRÁ. En una atmósfera de profunda devoción, júbilo y gratitud, la Basílica de Nuestra Señora del Rosario de Chiquinquirá acogió el noveno y último día del novenario litúrgico este 3 de octubre. Con esta última jornada mariana concluye el ciclo de preparación eclesial que unió al municipio durante nueve días, abriendo paso a la gran Solemnidad de Nuestra Señora del Rosario que se consagrará en las próximas horas.

La sagrada eucaristía vespertina de las 6:30 p.m. fue presidida por el Padre Emanuel Rojas, director de la Casita de Nazaret – Ciudad de Dios. Al corresponder a la liturgia del domingo, el sacerdote ofreció una homilía inspirada en la parábola de la viña (San Mateo 21, 33-43), invitando a los files, y especialmente a los comerciantes que asistieron como invitados de honor, a asumir con madurez las responsabilidades de la vida.

Responsabilidad frente a los dones de Dios y un amor que no defrauda

“La casa de la mamá se siente a gusto porque uno va a buscar el cariño y la ternura de la madre”, inició manifestando el Padre Rojas, explicando que acudir ante el lienzo de la Virgen implica asumir nuevos retos. Exhortó a la feligresía a examinar sus respuestas frente a la “viña” que Dios les ha confiado, advirtiendo sobre el peligro de caminar cansados o desanimados. El presbítero contrapuso la fidelidad del Señor con las falsas certezas humanas: “A diferencia de las promesas que hacen los políticos, que siempre dicen ‘cuente con eso’, con el Señor la respuesta es sí o es no”, e invitó a responder con generosidad, verdad y humildad.

El predicador alentó a los devotos señalando que en los momentos de mayor incertidumbre es cuando emerge la esperanza, haciendo un llamado a “quedarnos en casa”, que significa permanecer en el corazón de Dios y de la Virgen para transformar actitudes y liberarse de las esclavitudes del pecado y del placer mundano. Dirigiéndose a los comerciantes de la ciudad, les recordó la alta responsabilidad de convertir su labor diaria en un canal de auxilio, caridad y renovación social. Con un tono cercano, concluyó afirmando que cuando un sacerdote o un creyente se siente espiritualmente desgastado o “bajito”, debe recordar que el amor de María es único: “¿Será que ella nos va a negar cargarnos un ratico? Las mamás nunca saben decir que no, ellas siempre saben estar”.

Un testimonio carmelitano de consolación y salvación

En el momento de mayor emotividad, el Padre Emanuel compartió un testimonio íntimo ocurrido en el año 2015, cuando era novicio carmelita y visitó el santuario por primera vez tras sufrir el doloroso asesinato de un primo y un tío. Relató que estando de rodillas junto a su maestro de novicios, experimentó en el alma la voz de la Virgen que le encomendó orar por ellos, asegurándole que, pese a haber muerto en pecado, alcanzaban la salvación eterna. “Eso hacen las mamás; ellas no quieren que ningún hijo se pierda y, aunque sean revoltosos, siempre quieren llevarlos con ella”, testificó, recordando que gracias a la orientación de su superior espiritual pudo realizar una santa confesión y vivir una maravillosa jornada de consolación.

Gratitud interparroquial y gran convocatoria para este domingo

Al cierre de la santa misa, el Padre Prior Juan Ubaldo López Salamanca, O.P., tomó la palabra para clausurar formalmente las jornadas eclesiales. El Prior manifestó su inmenso agradecimiento al Padre Emanuel Rojas, exaltando públicamente la loable labor humanitaria y espiritual que realiza al frente de la Casita de Nazaret. Asimismo, agradeció de corazón a los fieles de la Casita de San José y reiteró el saludo de reconocimiento a los comerciantes por su masiva vinculación como pilares del desarrollo y la fe local.

En un gesto de alta unidad pastoral, el Padre Prior Juan Ubaldo extendió un profundo agradecimiento a cada uno de los párrocos de la ciudad que presidieron los días anteriores del novenario, destacando la entrega y fraternidad de:

  • El Padre Alberto Fajardo (Catedral del Sagrado Corazón de Jesús).
  • El Padre Hernando Cortés (Parroquia del Divino Niño Jesús).
  • El Padre Walter Rueda (Parroquia de La Renovación).
  • El Padre Julián Alberto Flores (Santuario de Santa Bárbara).
  • El Padre Félix Antonio Sánchez Moya (Parroquia de la Santísima Trinidad).
  • El Padre César Beltrán (Parroquia del Espíritu Santo).

Por su parte, el Padre Emanuel correspondió al gesto agradeciendo formalmente la invitación a este noveno día, expresando la alegría de acudir a la casa de la Madre “para dejarnos amar con ese mismo amor con el que ella crió y cuidó a Jesús”.

Finalmente, la comunidad dominica del santuario ratificó la gran invitación para este domingo 4 de octubre para celebrar la Solemnidad Mayor de Nuestra Señora del Rosario. Los festejos iniciarán a las 10:00 de la mañana con una imponente procesión eclesial que partirá desde la Parroquia de la Renovación portando el Lienzo Peregrino, espacio donde se irán meditando los misterios del Santo Rosario. El recorrido confluirá a las 11:00 de la mañana en la Basílica para la Solemne Eucaristía Principal, la cual será presidida por Monseñor Ramón Alberto Rolón Cepeda, obispo de la Diócesis de Chiquinquirá, donde se bendecirán solemnemente las tradicionales romerías y los altares familiares de toda la región.

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