
CHIQUINQUIRÁ. Las festividades eclesiales avanzaron con paso firme en la Ciudad Mariana de Colombia. Ayer 28 de septiembre, durante el cuarto día del novenario litúrgico, la comunidad se unió en oración bajo el amparo de la Basílica, viviendo un camino espiritual de profunda preparación para la gran Fiesta Patronal del próximo 3 de octubre y la posterior Solemnidad de Nuestra Señora del Rosario.
La sagrada eucaristía de esta noche fue presidida por el Padre Hernando Cortés, párroco de la Parroquia del Divino Niño Jesús (del barrio 20 de Julio de Chiquinquirá). En una sentida homilía basada en las lecturas de la liturgia (Job 1, 6-22 y San Lucas 9, 46-50), el sacerdote desglosó la palabra divina vinculándola estrechamente con el sentido del misterio de salvación que conmemoramos en estas fiestas de la Virgen del Rosario.
La fe verdadera brota de la convicción, no de las apariencias
El Padre Cortéz inició advirtiendo sobre la soberbia, describiéndola como un mal inyectado por el maligno para romper la fidelidad del hombre hacia Dios. Inspirado en la primera lectura de Job, recordó cómo las dificultades de la vida—enfermedades, pérdidas familiares o fracasos económicos—prueban nuestra fe. En esos momentos, cuestionó si la soberbia nos impide repetir las piadosas palabras de Job: «El Señor me lo dio, el Señor me lo quitó». “Somos soberbios con la comida, con la familia, con quienes nos rodean y, lo más grave, con Dios”, enfatizó, señalando que este pecado divide a la de por sí frágil humanidad.
En contraste, el párroco invitó a abrazar la humildad, una virtud encarnada por Jesús desde su nacimiento en el pesebre hasta su entrega en la cruz. Al reflexionar sobre el Evangelio, donde Cristo coloca a un niño como ejemplo ante las disputas de poder de sus apóstoles, el Padre Hernando invitó a la asamblea a recuperar la inocencia y sencillez infantil para entrar en comunión íntima con el Reino. En este punto, remarcó cómo la devoción al Santo Rosario nos instruye exactamente en ese camino; cada misterio nos enseña a ser mansos, a despojarnos del egoísmo y a contemplar la pureza de Cristo a través de los ojos de su Madre.
Asimismo, hizo un enérgico llamado a erradicar el sectarismo religioso y social. Citando el reclamo del apóstol Juan sobre un hombre que expulsaba demonios en nombre de Jesús sin ser del grupo, recordó la respuesta del Maestro: «No se lo impidan». El sacerdote lamentó que muchas veces se critique o destruya al otro simplemente “porque no es de nuestro grupo o de nuestra rosca”, impidiendo que la gracia actúe libremente a través de los demás y apartándonos del sentido de comunión y hermandad que la misma Virgen del Rosario intercede por sembrar en la comunidad.
Un conmovedor testimonio: El milagro de la lluvia
En un momento de profunda intimidad espiritual, el Padre Cortéz compartió su testimonio de gratitud hacia la Santísima Virgen, a quien le atribuye la protección de su vocación. Recordó cómo hace casi 20 años, en medio de una fuerte crisis en el seminario y con las maletas listas para irse, lloró a los pies del lienzo milagroso pidiendo su auxilio. “Aquí estoy, gracias Madre por tantos favores; le debo a ella ser sacerdote de su Hijo Jesucristo”, confesó.
Para cerrar, relató un emotivo acontecimiento vivido hace exactamente ocho días. Ante la intensa sequía y el verano que golpeaba a la región, el sacerdote se acercó al altar de la Virgen a las 9:00 de la mañana y, con profunda confianza, le pidió un aguacero para calmar la sed de la población antes de que pasara una semana. Con inmensa emoción, testificó ante la feligresía el milagro de la lluvia que llegó como respuesta oportuna a la intercesión mariana, reafirmando su promesa de seguir expandiendo la devoción a Nuestra Señora del Rosario en cada comunidad parroquial.
Gratitud y preparación para el quinto día hacia la Fiesta Principal
Al finalizar la eucaristía, el Padre Prior Juan Ubaldo López Salamanca, O.P., manifestó su sincero agradecimiento al Padre Hernando Cortés y a los numerosos fieles de la Parroquia del Divino Niño Jesús por su ejemplar asistencia y acompañamiento en esta noche de novena. De igual manera, el Padre Prior informó que para el quinto día del novenario, la comunidad invitada de honor que presidirá la celebración será la Parroquia de la Renovación.
La comunidad del santuario reitera la invitación a participar diariamente del Santo Rosario a las 6:00 p.m. y la Santa Misa a las 6:30 p.m.
Se recuerda a toda la feligresía la gran convocatoria para el primer domingo de octubre, el gran día de la solemnidad de Nuestra Señora del Rosario. Esta fiesta mayor iniciará con la gran procesión matutina desde la Parroquia de la Renovación custodiando el Lienzo Peregrino. La comunidad eclesial convoca a todas las parroquias vecinas a hacerse presentes con sus romerías tradicionales y a las familias a portar sus altares para ser bendecidos en la Eucaristía Principal de las 11:00 a.m. en la Basílica. Las calles de la ciudad ya se alistan para vestirse de gala bajo el manto protector de su Reina y Patrona.


