TERCER DÍA DE LA NOVENA A NUESTRA SEÑORA DEL ROSARIO: «LA GRANDEZA DEL HOMBRE ESTÁ EN RECONOCER SU PROPIA FRAGILIDAD»

CHIQUINQUIRÁ. Con una fervorosa respuesta de la comunidad, la Basílica de Nuestra Señora del Rosario de Chiquinquirá acogió el tercer día del novenario litúrgico este 27 de septiembre. Las festividades, que avanzan con paso firme hacia la gran Fiesta Patronal, continúan uniendo a las distintas comunidades eclesiales de la ciudad en un itinerario de fe que concluirá el próximo 3 de octubre.

La sagrada eucaristía de esta noche fue presidida nuevamente por el Padre Alberto Fajardo, párroco de la Catedral del Sagrado Corazón de Jesús. En su homilía, inspirada en el Evangelio del día (San Mateo 21, 28-32), el padre desglosó la parábola de los dos hijos invitados a trabajar en la viña, confrontando directamente a la asamblea sobre la necesidad de la coherencia de vida.

Un llamado a la coherencia, la humildad y el sí rotundo a Dios

“La grandeza del hombre está en reconocer su propia fragilidad”, inició manifestando el Padre Fajardo, al recordar cómo los sumos sacerdotes y ancianos del pueblo cuestionaban con hipocresía la autoridad de Jesús tras la purificación del templo de Jerusalén. El predicador enfatizó que el texto bíblico nos recuerda que «no todo el que me dice: ¡Señor, Señor!, entrará en el reino de los cielos, sino el que hace la voluntad de mi Padre».

Evocando el pasaje de las distintas horas en que el patrón sale a contratar obreros, recordó que la salvación y la vida eterna son una gracia unificada, pero que exige de nosotros un compromiso sincero. El párroco de la Catedral subrayó el ejemplo de los publicanos y las prostitutas, quienes, a diferencia de las autoridades judías que daban un culto meramente externo, escucharon a Juan el Bautista, se convirtieron de sus actitudes erróneas y regresaron a Dios.

“Muchos nos quedamos solo con las intenciones de hacer obras buenas y muchas veces no las hacemos”, cuestionó el sacerdote, exhortando a la feligresía a dejar a un lado el orgullo, la vanidad, la vanagloria y la hipocresía para dar paso a la sinceridad absoluta, bajo la premisa paulina de que «donde abundó el pecado, sobreabundó la gracia». Finalmente, invitó a imitar los testimonios de entrega de San Vicente de Paúl y, de manera insustituible, el de la Santísima Virgen María, cuyo “sí” rotundo abrió las puertas de la salvación de la humanidad. “Vivamos este compromiso con la Iglesia y digámosle con el corazón: aquí estoy, Señor, para hacer tu voluntad”, concluyó.

Gratitud e invitación para la próxima jornada

Al cierre de la solemne liturgia, el Padre Prior Juan Ubaldo López Salamanca, O.P., extendió un fraterno mensaje de agradecimiento al Padre Alberto Fajardo y a toda la nutrida feligresía de la Catedral del Sagrado Corazón de Jesús por su masiva asistencia y activa vinculación a este tercer día de novena.

Asimismo, el Padre Prior informó a la comunidad que para el cuarto día del novenario, la comunidad invitada de honor que presidirá la celebración será la Parroquia del Divino Niño Jesús.

Se recuerda a los fieles que la programación diaria mantiene sus horarios habituales en la Basílica con el rezo del Santo Rosario a las 6:00 p.m. y la Santa Misa a las 6:30 p.m.

De igual forma, permanece abierta la gran convocatoria comunitaria para el primer domingo de octubre, día de la solemnidad mayor. La jornada patria y mariana iniciará con la gran procesión matutina desde la Parroquia de la Renovación custodiando el Lienzo Peregrino, confluyendo a las 11:00 a.m. en la Basílica para la Eucaristía Principal, donde se bendecirán los altares familiares llevados por las distintas romerías parroquiales.

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