CHIQUINQUIRÁ. Las festividades eclesiales en honor a Nuestra Señora del Rosario continuaron su curso en la Ciudad Mariana de Colombia. Este 26 de septiembre, el segundo día del novenario litúrgico se vivió con un marcado acento de reflexión interior, congregando a cientos de peregrinos en la Basílica local en este camino espiritual que culminará el próximo 3 de octubre.
La sagrada eucaristía de la jornada fue presidida por el Padre Famer Asprilla, O.P., miembro de la Orden de Predicadores (Frailes Dominicos). En una elocuente homilía, el fraile dominico entrelazó con maestría las lecturas sagradas proclamadas en esta noche, tomando como eje principal el pasaje evangélico de San Mateo (21, 28-32) sobre la parábola de los dos hijos enviados a la viña.

La fe verdadera brota de la convicción, no de las apariencias
Durante su predicación, el Padre Asprilla enfatizó que la fe no se mide por lo que los labios dicen, sino desde aquello que, movido por nuestra convicción de fe, terminamos haciendo. Al recordar la actitud del hijo que dijo “Voy, Señor” pero finalmente no cumplió, el religioso advirtió a la asamblea: “Dios no se deja engañar por nuestras apariencias”. En cambio, el hijo que inicialmente se resistió, pero luego recapacitó y fue a trabajar, refleja el verdadero camino de la conversión.
Ante esta enseñanza, el fraile invitó a la comunidad a imitar el mandato de la Santísima Virgen: «Hagan lo que Él les diga», un mandato que se traduce en acciones concretas y transformadoras: “Jesús nos dice ‘amén’: perdonen, sirvan, sean humildes, tengan misericordia y permanezcan en mi amor”.
El sacerdote resaltó que María comprendió esto a la perfección a lo largo de su vida. En una sociedad contemporánea que permanentemente nos enseña a colocarnos en el centro de todo, ella nos enseña precisamente a salir de ese centro para poder seguir fielmente a Cristo. El eterno “Sí” de María a Dios nos demuestra que la religión no consiste simplemente en hablar de Dios, sino en permitir que Dios viva verdaderamente en nosotros.
Es bajo esta mirada donde cobra su más profundo significado el Santo Rosario: cada misterio nos introduce de lleno en la vida de Jesús y, al meditarlo, María nos dice: «mira a mi Hijo». El predicador puntualizó que una de las mayores necesidades de nuestro tiempo actual es superar la paradoja de vivir en un mundo con altos niveles de comunicación, pero con muy poca fraternidad real. Por lo tanto, el Rosario viene a recordarnos la urgencia de amar y contemplar a Cristo, haciendo de este novenario un canal de verdadera conversión, un retorno hacia Dios y un encuentro íntimo con Nuestra Señora.
Doble conmemoración mariana en el corazón de Boyacá
La jornada de esta noche revistió una solemnidad especial ya que, al ser 26 de septiembre, la comunidad de Chiquinquirá conmemoró un mes más del milagroso aniversario de la Renovación del lienzo de la Virgen. Esta coincidencia feliz permitió a los fieles agradecer el portento histórico de 1586, renovando el compromiso cívico y religioso de cara a la proximidad de la gran Fiesta Patronal de octubre.

Los organizadores recuerdan que la novena continúa de manera ininterrumpida con el rezo del Santo Rosario a las 6:00 p.m. y la Santa Misa a las 6:30 p.m., siempre con el acompañamiento de un párroco invitado diferente en cada jornada.
Asimismo, se mantiene viva la invitación para el primer domingo de octubre, el día de la gran solemnidad universal. En dicha fecha, la feligresía acompañará la masiva procesión matutina que iniciará desde la Parroquia de la Renovación custodiando el Lienzo Peregrino. La comunidad eclesial reitera el llamado a todas las parroquias vecinas a hacerse presentes con sus romerías tradicionales y a las familias a portar sus altares para ser bendecidos en la Eucaristía Principal de las 11:00 a.m. en la Basílica.


